La app no es un gasto: es infraestructura de recaudación. Unifica el cobro de servicios que hoy están dispersos o no se cobran, y los muestra en un panel que la Alcaldía controla minuto a minuto.
La nueva fuente principal. Cobro por minutos, residentes y visitantes.
Playas y temporada alta: el visitante paga tarifa plena por servicios.
Cobro digital, sin efectivo. El impago de estacionamiento se vuelve multa automática.
Trámites municipales y tasas, pagados desde la app sin colas.
Restaurantes y negocios pagan por aparecer destacados y por anuncios dentro de la app.
Un cargo por pernocte (~$1/noche), práctica común en Europa, cobrado al hospedarse.
Mueve los controles con tus propias suposiciones — la estimación se actualiza en vivo.
Estimación ilustrativa según tus datos. Los pagos de servicios compartidos con terceros (luz, agua) no se cuentan como ingreso municipal.
Desde el estacionamiento hasta tasas y multas, la ciudad recauda de forma digital — sin efectivo, sin fugas. Cada transacción cae en una sola cartera que la Alcaldía audita en vivo.
La app es la capa de cobro y experiencia del ciudadano. Los servicios siguen siendo prestados por sus proveedores — nuestro trabajo es integrarlos en una sola cuenta y un solo panel.
El alcance de cada integración depende de acuerdos con cada tercero. Empezamos por lo que controla la Alcaldía (estacionamiento, tasas, multas) y sumamos servicios externos por fases.
Mientras la app recauda, también registra. Cada cuenta es un habitante verificado: nombre, sector, contacto y vehículo. La Alcaldía obtiene, por primera vez, datos vivos para planificar, presupuestar y gobernar.