No pedimos un gran salto de fe. Empezamos con un piloto que ya genera ingresos en una zona, demostramos resultados, y crecemos hacia toda la ciudad. Cada fase financia la siguiente.
Lanzamos estacionamiento + cartera digital en una sola zona de alta demanda (p. ej. el Centro). Objetivo: probar el cobro real, medir adopción y ajustar tarifas con datos reales.
Extendemos las zonas a toda Lechería y activamos la app de fiscalización: la policía verifica el pago por placa y emite multas digitales. El ingreso por estacionamiento se vuelve constante.
Sumamos tasas, permisos y trámites a la cartera, e iniciamos las integraciones con terceros (Corpolec, agua, banca/pago móvil) según los acuerdos. La app se vuelve la capa de cobro de la ciudad.
Con la mayoría de habitantes ya registrados por necesidad, la Alcaldía dispone de un censo digital vivo: datos para planificar, presupuestar y comunicar. La ciudad inteligente deja de ser un eslogan.
La Fase 0 ya recauda. El proyecto se paga a sí mismo en vez de ser un costo.
Empezamos en una zona. Si algo se ajusta, se ajusta pequeño — antes de escalar.
La gente se registra para estacionar y pagar. El censo crece sin campañas costosas.
Estimaciones ilustrativas y conservadoras, en dólares — el orden de magnitud del potencial. Los números reales saldrán del piloto de la Fase 0.
Del orden de $600.000 – $1.300.000 al año — recaudación que hoy, en gran parte, no se captura. Cifras ilustrativas para dimensionar el potencial; el piloto da los números reales y el modelo escala por fases.
Paso a paso, sin riesgo, Lechería se convierte en una ciudad que se conoce a sí misma, recauda lo que le corresponde y atiende mejor a su gente. El plan empieza con una sola zona — y termina con toda la ciudad en las manos de todos.